La forma de cambiar un videojuego por una pizarra magnetica

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Como todos sabemos las nuevas tecnologías han calado de lleno en nuestras vidas, pero no es lo que me preocupa a mi exactamente, internet puede ser controlado por los mayores y los más pequeños no tener un acceso directo  a lo que todavía no es para su edad. El problema real son los videojuegos y videoconsolas o por lo menos es lo que veo yo. De un tiempo a esta parte vemos como hay mejores máquinas con las que poder jugar, juegos más reales que nos hacen estar viviéndolo en primera persona y juegos que hacen que los niños queden obnubilados sin más y no tengan especial interés por nada que no sea un mando de videoconsola. Me gustaría de verdad ver la carta de muchos niños tanto para Papá Noel como para los Reyes Magos, me gustaría ver la cantidad de juguetes que han pedido y la cantidad de juegos que los pueden superar, seguro que los padres no se dan cuenta del grave problema que se tiene enfrente pero es importante y creo que se debe sin más parar.

El problema no son todos los niños en general, el problema son unos cuantos obsesionados con los videojuegos, niños que cuando juegan se encierran en sí mismos y no hay manera de que puedan salir, da igual que los llames, da igual que les grites, da igual que los pellizques, el caso es que no escuchan y es cuando se convierte de verdad en un verdadero problema que se debe paliar. Somos los padres sin duda los culpables, los que debemos poner de nuestra parte, lo que ocurre es que acudimos a lo fácil donde sabemos que el niño está entretenido y no nos va a molestar, no lo mandamos a leer un libro porque sabemos que se moverá del sitio veinte veces, preguntándonos una y otra vez si puede dejar de leerlo ya, no lo mandamos a que se entretenga con el uso de pizarras magneticas tan de moda también en estos tiempos. Los mandamos donde de verdad sabemos que se van a quedar, y que del sitio no se van a mover donde estarán como los dejemos desde el primer momento. La verdad que se convierte en una obsesión seria y creo que no se le da la importancia que precisa, hasta que nos demos cuenta una vez se hay hecho demasiado tarde para actuar.